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Terra
La Coctelera

EL VALOR DE DECIR TE QUIERO

Las risas se calman,
mi mirada se estrella con la tuya,
en un juego de libreto conocido,
no debo decir nada más,
sólo debo decir: te quiero.

Te veo sentada,
concentrada,
me acerco,
me causas ternura,
sólo debo darte: un beso

Tus ojos me soplan orgullo,
tus manos tocan mis mejillas,
tu boca mormulla "mijo",
sólo debo decir: te quiero.

Me cuentas con desconsuelo
cómo ese ingrato te ha maltratado
te vez tan indefensa
Sólo debo darte: un abrazo.

Qué buen rato,
mi mejor amigo,
un abrazo?
eso no es de machos!!!
Sólo debo decir: te quiero.

Qué te demanda él o ella?
Cuánto ellos te dan?
Si tienes que decirlo.
sólo debo decir: te quiero.

Y ahora sólo...
Sólo necesito un segundo...
Antes del fin...
Para decir lo correcto...
Para decir: Te quiero.

Aldemar/2011

Deja Vú

Silbido agudo y la fumarola,

El negocio tras escena,

El niño que cae, su madre que corre,

La pareja se despide en un beso eterno de un segundo,

Él cree que le ama, ella ya tiene planes.

Y la luna, Menguante.

 

Silbido agudo y la fumarola,

Taconeo constante,

Rápido y firme,

Te ayudo?

Si, gracias.

Y la luna, Menguante.

 

Silbido agudo y la fumarola,

Kepis vuela,

Fuerte viento en la carrilera,

Carro de maletas tropieza la pelota,

El niño llora por la derrota,

Y la luna, Menguante.

 

Silbido agudo y la fumarola,

Sonrisa coqueta,

Palabras e indiscretas,

Te quiero,

Y yo a ti,

Y la luna, Menguante.

 

Silbido agudo y la fumarola,

Mis ojos abren,

Todo es confuso,

La farola me insiste,

Yo me reacomodo,

Y la luna, Menguante.

 

Silbido agudo y la fumarola,

Errores de cal y arena,

Soluciones de mar y agua,

Me perdonas?

Te perdono,

Y la luna Menguante.

 

Silbido agudo y la fumarola,

La mano que sale por la estrecha ventana,

Un beso empujado por el viento,

Adiós!

Y la luna, menguante.

 

Silbido agudo y la fumarola,

Desprecio constante,

Sinsabor evidente,

Hablamos?

...

Y la luna, Menguante

 

Silbido largo y agudo,

Que desaparece en la distancia,

Tras un humo imponente al viento,

No hay adiós,

No hay hasta pronto,

Hoy, no hay luna.

 

Aldemar / 2010

CAMBIO DE LUNA

 

Sigiloso y tenue reluce de nuevo el menguante nefasto

De una luna otrora cegadora.

El tiempo se hace eterno cuando las esperanzas están vivas

Pero sorbos de decepción rebosan la bomba de la paciencia.

Suficiente para el otoño, pero no para mi.

La distancia se hace más larga.

Y la costumbre,

La maldita costumbre...

¿Cómo fue?, ¿en qué momento lo logró?

El temor de la daga filosa del olvido...

El olvido,

El maldito olvido...

¿Ya se dio?

La despedida es tan solo el crepúsculo de las buena intenciones.

El arrepentimiento la semilla del espino.

Y el fracaso, la cicatriz sobre el hombro del perdedor...

Mañana seguro será una nueva luna...

 

Aldemar /2010

“LO QUE NO ME MATA ME HACE MÁS FUERTE." FeNi.

Una lagrima deliza tímda sobre mi nariz.
Lentamente se desprende de mi piel
y, como si estuviera tratando de huir
se aleja a toda prisa.

su fina forma desaparece en el infinito...
en el infinito de mis sentimientos,
en el infinito de mi dolor.

un vacio insoportable,
una presión insuperable,
mi cuerpo pide aire,
no quiero,
pero él me vence.
Una bocanada de ira llena mi boca,
Y entra desesperada por mi voluntad.
Mi boca se hace agua,
Y mis demonios envisten sin compasión,
Tan fuerte contra mi pecho como contra mi mente.

Ohh!! Esta daga tiene nombre,
Al fondo de la sombra de mi ceguera ella se revela,
Ella no es su dueña,
No me interesa que venga por la que me mata,

¿No viene a salvarme?
No es su compasión lo que quiero
¿No viene a ayudarme?
No es su lastima lo que merezco
Entonces...
¿Por qué viene?
¿Qué quiere donde nadie ha preguntado?
¿Es acaso el aroma de la muerte lenta del desamor lo que la enloquece?
¿o el agradable sabor del infortunio ajeno lo que la convida?

¿Por Mi?
¿Soy yo la razón de tu voluntad?
Pero hoy solo soy el recuerdo de un tiempo feliz,
El pasado,
el vestigio nostálgico de una historia escrita en pergaminos,
rodada en aceite,
que yace hoy en la peor de las letrinas,
que soy yo hoy sino aquel ser indomable,
el animal, el error cometido,
la traición estimada,
la vergüenza propia?

Soy vulnerable,
tus palabras me convencen,
pero temo seguir,
confiar en ti..
confiar en mi...
confiar en ella...
es lo mismo...

Resentir el pasado,
es inevitable,
sobrevivirlo,
debilidad,
aprenderlo,
mi fortaleza.

Sus ojos destellán,
Me acaparan,
Mientras su boca se mueve imprudente.

Cuanta verdad,
Cuanta razón,
Cuanto dolor,
Cuanto por venir,

¿Qué sería de mi,
si la pena no me hubiera maltratado antes?
Si el amargo sabor de la derrota,
¿de no haber mordido la tierra antes?
Mañana será diferente...

Estoy seguro que nunca más lo vuelvo a sentir...
Pronto será libre de nuevo.

Aldemar/2008

TACTICA Y ESTRATEGIA

Mi táctica es
mirarte
aprender como sos
quererte como sos.

Mi táctica es
hablarte
y escucharte
construir con palabras
un puente indestructible.

Mi táctica es
quedarme en tu recuerdo
no sé cómo ni sé
con qué pretexto
pero quedarme en vos.

Mi táctica es
ser franco
y saber que sos franca
y que no nos vendamos
simulacros
para que entre los dos

no haya telón
ni abismos.

Mi estrategia es
en cambio
más profunda y más
simple.

Mi estrategia es
que un día cualquiera
no sé cómo ni sé
con qué pretexto
por fin me necesites.

Mario BenedettI

(14-09-1920 / 14-05-2009)

UNA TRISTE HISTORIA

CAPITULO I

El frío es tormentoso,
En esta ciudad las calles oscuras suelen ser malas anfitrionas.
El fuerte asco que siento trata de estrujar los músculos que rodean mi estómago.
Resisto...
Al fin mis ojos se humedecen y su gemido retumba en mi cabeza como el eco de un taladro que sin piedad quiebra el alma.
Camino cada vez más rápido,
Tratando de huir como quien quiere huir del fuego del volcán.
Pero no puedo huir de la flama del rencor.

CAPITULO II

Rápidamente he recorrido algo más de seis cuadras.
Mi respiración es una fuerte nebulosa blanca.
El ventanal inadvertido de una pequeña esquinera,
detiene mi hombro, mientras que mi cuerpo desbocado,
desobedece desprevenido.

CAPITULO IV

Mi pensamiento se contrae,
Los lazos de la curiosidad me obligan a mirar.
Es una sola contra varios de ellos.
Es su indefensión.
Es su instinto.
Es mi ira.

CAPITULO V

No hay miedo, solo ira.
No hay testigos, solo actores.
No hay tiempo, solo hechos.
No hay un arma, solo yo.

CAPITULO VI

Combato incesante.
Me bato en la debilidad de la desventaja.
Me bato en la fuerza del que no quiere vivir.
Esa noche habría mucha sangre...
Pero nunca más será solo mía.

CAPÍTULO VII

Su brillo salto en el límite de la vista.
Mi brazo se puso al límite de su vientre.
Mi pierna hace torque.
Mi mano toma su fuerza.
y con ella misma acabo con su miserable vida.

CAPÍTULO VIII

Su pie en mi rostro,
el dolor de sus nudillos en mis ojos,
sabe a sangre la saliva.
Ya no siento sino el piso,
Quiero descansar,
A que horas todo terminará?
Y, ¿ella como está?
¿ella o ella?

CAPÍTULO IX

Un grito rompe la indiferencia,
Una llamada quebró la estupidez popular,
Escucho voces,
Gritos,
"¡está muerto!"

CAPITULO X

¿Qué pasó?
Que descanso.
Me duele al respirar.
No me puedo mover.
¿Qué esfuerzo habré echó?
Quiero dormir...

CAPITULO XI

Los sonidos se atenuan,
Y se mezclan con los recuerdos,
Mis piernas yacen inermes
Mis brazos estirados en el pavimento,
Descifran mi destino.

CAPITULO XII

Ahora entiendo todo,
El tiempo se acaba,
La tranquilidad se ha ido
Me desespera el futuro.
Me sobrecoge lo inevitable.

CAPITULO XIII

Escucho ruidos,
Gritos, gemidos y más gemidos.
La desgracia me atormenta.
Pierdo, de nuevo pierdo
Y esta vez para siempre.

CAPITULO XIV

No puede ser,
Cómo mi último recuerdo,
Es su piel?
Es su aroma?
Es ella?

CAPITULO XV

Miserable yo,
Menos que un hombre,
Menos que nada.
Bulto sangriento y traicionado.

CAPITULO XVI

Es una lagrima?
Mis parpados se empapan?
Pero no siento temor de morir,
Todo está consumado...
Nunca más ella...
Solo una vez más...
Solo verla una vez más...
... adios...

Aldemar/2008

UN DIA NORMAL

Un fuerte sonido de música me trae de nuevo al mundo. El piso aun me da vueltas y los estragos de la parranda de año nuevo aun se encuentran presentes en mi boca... al poco tiempo de haberme levantado descubrí que también los sentía en toda mi cabeza.

El estridente sonido de mi teléfono había parado, lo que me dio la idea de acercarme a la nevera por un poco de algún líquido.

La leche bajaba lentamente por mi garganta y era lo único que realmente importaba, así, que no me proponía contestar inmediatamente.

Cuando el teléfono sonó por tercera vez, ya había tomado dos decisiones fundamentales, tal vez las primeras del nuevo año, cambiaría el Ringtone del teléfono, y fuera quien fuera el que estuviera llamando iba a saber que significaba respetar un guayabo.

- Alo!
- Alo? Alejo?
- Si, con él, con quien hablo?
Un suspiró se oyó al otro lado de la bocina, y una voz que se torna temblorosa, agitada y sollozante continúa:
- Con Esteban, se acuerda de mi?
- Pues... si, creo que si...

Mi memoria estaba realmente en blanco; como explorando en una gran biblioteca, mi cerebro recorre todos los amigos del trabajo, la universidad, los cursos y es allí en el colegio, donde lo encontré a él, así que después de una interjección de aprobación continué:

- ¿Esteban Carrillo? Del colegio?
- Si, el mismo.
- Q'hubo!! como está? ¿Qué más de su vida? ¿Y ese milagro? ... Feliz año.

Mi emoción era latente, Esteban y yo habíamos sido grandes amigos en el Bachillerato, tal vez fue el último gran amigo que tuve en esas lejanas épocas cargadas de experiencias que a estas alturas solo arrancan sonrisas y nostalgias.

Sin embargo la interrupción del mismo Esteban me hizo entender inmediatamente que la voz entrecortada no era defecto del operador, y que los sollozos no se debían a la emoción, la situación era especial y algo extraño estaba ocurriendo.

- Si... bueno... gracias... oiga! que pena molestarlo... es que su teléfono es el primero en la lista de contactos y es al único que puedo llamar...
- Si... claro cuénteme..
- Es que la verdad no sé donde estoy... y no me puedo mover... estoy solo... y su teléfono a penas si lo pude marcar con la cabeza y la nariz...

Repase las posibilidades de fraude que se me podían ocurrir, si bien es cierto Esteban y yo fuimos grandes amigos en más de 15 años la gente puede cambiar, pero el argumento del número telefónico era muy poderoso, no es al primero que le pasa algo así, generalmente las listas de contactos se organizan por orden alfabético y Alejandro queda en la primera opción casi irremediablemente. Por otra parte si recuerdo que alguna vez hace años me lo encontré por la calle y le di número de celular y él a mí el suyo, aunque seguramente algo pasó porque el identificador no lo notó.

Aun así había millones de posibilidades de que esto fuera una farsa, pero no podía asegurar nada, así mismo si resultaba ser cierto, la situación se tornaba en una carrera contra el reloj.

- Espere... cálmese... no le entiendo... ¿me dice que no se puede mover?... ¿dónde está?
- No sé...

Y siguió llorando sin inmutar palabra. Trataba de hablar pero la impotencia de su propia falta de movimiento mezclada con el resurgir de la esperanza, traducida en lágrimas se lo impedía. Fue ahí cuando descubrí que tenía que tomar el control de la situación y no permitir que Esteban desfalleciera o que me arrastrara a su laberinto de desespero y descontrol.

- Espere... Cálmese... Cálmese... Escúcheme... solo escúcheme... ya no está sólo... todo va a estar bien... no se desespere... ya le entró la llamada... si eventualmente se le corta yo le devuelvo la llamada trate de contestar... ¿cómo está de batería?

Al parecer entendió lo que le decía y me escuchaba claramente porque suspiró profundo, exhaló fuerte y dejó de sollozar.

- Más o menos, hay como para medía hora de conversación o tal vez menos...
Eso complicaba las cosas, sólo tenía media hora para encontrarlo y ayudarle, antes de perder todo el contacto. Pero eso no lo podía saber Esteban así que empezamos a trabajar.
- Bueno, fresco... todo va a estar bien... voy a llamar a la policía.
Intenté una vez, intenté dos, e intenté una tercera, la comunicación no salía. El desespero me empezó a invadir.
- Esteban, ¿me escucha?
- Si, aquí estoy.
- Bueno, dígame como está o donde cree que está?
- Pues no sé estoy sentado, pero está muy oscuro, la única luz es la de mi teléfono y de unas ventanas que están casi a la altura del techo, pero igual no veo casi nada.
- ¿Está golpeado?
- No, no sé, pero creo que no porque no me duele nada...
- ¿Ya se trató de soltar?
- No... es que no estoy amarrado... no me puedo mover, es más no sé si estoy amarrado pero no me puedo mover...
- Pero, está sentado, no?
- Sí, pero no me puedo mover ni un poco, y de hecho no quiero hacerlo porque o si no puedo perder el teléfono.
- ¿Lo robaron?
- No sé

Cada vez las cosas se complicaban más, aun con la policía no me podía comunicar y no podía saber donde estaba Esteban.

No sabía cómo averiguar dónde estaba, de tal forma que la solución la encontré en algún amigo lejano de las épocas universitarias que entre sus tantas habilidades podía darme el dato de una forma poco ortodoxa, pero efectiva.

Volví al teléfono:
- Esteban?
- Si, aquí estoy.
- Fresco ya sé más o menos por dónde está.
- A bueno, gracias...
- No he podido comunicarme con la policía.
- No!, por favor no lo intente más con ellos.
- Y por que?

Su desconfianza en la autoridad me puso en alerta, las cosas se ponían cada vez más turbias.
- De lo último que me acuerdo es que cogí un taxi, me dormí y después desperté acá.
- ¿Y eso que tiene que ver con la policía?
- El taxi lo cogí donde un conocido, estábamos haciendo negocios... pero a este tipo no le puede caer la policía... me acaba...
- Pero si no hacemos algo igual usted no va a salir de ahí.
- No lo haga por favor.

Sin embargo decidí llamarlos sin que Esteban lo supiera.

El tiempo corría, no sabía cómo explicarle a la policía, en qué forma había hallado su ubicación, les dije que el mismo me lo había dicho, mi ignorancia sobre el punto exacto apoyaba mi versión, apenas si podía acercar la información a un radio de entre 100 y 500 metros pero eso era mucho más que nada.

En este momento no me importaba que ocurriera después de que Esteban estuviera a salvo, pero si era claro que no podía dejar que la comunicación se cortara, así que di la información a la policía y me dirigí inmediatamente al sitio, el tiempo era su peor enemigo y tenía que aprovechar el que tuviera, así que maneje como cuando el pavor toma el control y en menos de lo esperado estaba en el área que me habían dicho.

Bajé la velocidad y empecé a rondar, quedaban poco más de diez minutos y era imposible saber donde estaba, sin tener más pistas.

- Esteban, trate de mirar por la ventanilla, ¿puede hacerlo?
- Si, si puedo.
- Descríbame que ve...
- Son unas ramas, se mecen con el viento fuertemente, son como cerezos o algo así, detrás de ellas veo una antena de televisión satelital, se sostiene sobre un techo, creo que de ladrillo o algo así... pero le faltan algunas lozas, atrás de esa antena se alcanza a ver un edificio en adoquín pero no alcanzo a ver más... eso es todo..
- Ok, fresco, lo estoy buscando

La verdad no sabía por dónde empezar, el tiempo corría y cada vez me acosaba más. Detuve el carro baje despacio, solo quería pensar, cuando de un momento a otro mirando hacia el cielo como implorando una bendición lo vi, frente a mí, el único edificio, tenía como 5 pisos, su fachada blanca y sus paredes laterales adoquinadas, tal y como lo quería.

El viento me guio al costado que me interesaba, y mi nariz a los cerezos. No eran los únicos del área pero eran los más abundantes de la cuadra olía delicioso, y todo parecía tan calmado que por un momento sentí que el tiempo se detenía, sin embargo al instante recordé que no era así, corrí a los cerezos, la maleza era espesa y se acumulaba por todas partes, busque lentamente pero no podía ver las ventanas.

- ¡Esteban!- Grite fuerte -¡Esteban¡
Tomé el teléfono:
- Ya estoy cerca..!
- Si, lo oigo pero no puedo responderle, no me va a escuchar..
- Trate de hacerlo.

Fue ahí cuando vi las ventanillas saliendo de un sótano escondido.

Me acerque, no era fácil llegar pero tenía que intentarlo; es justo en ese momento cuando llega la policía, eran varios, al parecer habían rastreado la llamada desde el principio. Me retiraron y me sacaron casi a empujones.

Dos policías equipados con prendas duras y gruesas me tomaron y me sacaron casi a rastras, mientras que otros equipados de la misma forma se acercaban lentamente a la puerta con un tronco de metal, todos armados con armas muy grandes, los miré como en cámara lenta mientras todo sucedía.

Uno de ellos tenía el tumba-puertas y los demás estaban a su alrededor con los rifles apuntando a la puerta. Otros tantos estaban afuera apuntando desde los carros y yo y mis cargadores atravesando el medio camino de los dos grupos. Lentamente pasamos frente a la puerta, el policía toma impulso con su apoyo metálico y la toca.

Un destello acaba con mi panorama, mis oídos no oyen nada, ya nadie me sostiene, estoy volando. Se acabó.

Aldemar /2009

Equilibrio

ORDENES
CAPITULO I
Se acercaba la noche, el viento de la tarde se estrellaba contra mi rostro y su astillante brisa me hacia parpedear cada vez más rapido, mi madre me apretaba las manos fuertemente para asegurarse que no me perdiera en la multitud, la sensacióon asfixinte causada por el poco espacio entre cuerpo y cuerpo, que habia sentido toda la mañana durante la larga procesión hacia la plaza se habia disipado después del almuerzo, ya que la masa no permitió que siguieramos avanzando. Un hombre grande vestido de verde venia avanzando a empujones dentro de la gente que rodeaba la plaza, veia a mi padre, con su puño levantado gritando aireado lo mismo que los demás gritaban, siempre me pregunté como podían siempre gritar lo mismo si no se conocian, supongo que en medio de todo alguién les decia que gritar, ahora que lo pienso siempre hay alguien que sabe que gritar....

Mi padre me descubrió entre la gente y el hombre de verde dijo fuerte a mi madre mientras la tomaba del brazo y me miraba fijamente a los ojos, para que todos los que estabamos al rededor escucharamos, pero en especial ella y yo, "Señora, vallase de aca, esto se va a poner feo", mi madre se molesto vi en su ojo esa misma ira que le vi cuando supo que mi padre habia salido tarde en la noche a comprar cigarrillos y se lo habia fumado todos por fuera, porque llegó hasta la mañana siguientes, esa misma ira que le vi, cuando el dolor de oido me atormetaba y la señora del hospital no la dejaba pasar porque no le entregaba unos papel, que según mi mámi todo lo que valian era mierda, pero para los demás si eran muy importantes, recuerdo que ese día la vi tan triste que lloré más que por el dolor, por enfermarme justo cuando no habia mierda para hacer papeles.

Ese fuego se fuerza en su boca cuando ella gritó "que me quiere decir Hijieputa...", el hombre de verde se acercó a su rostro, la miró a los ojos y le dijo con los dientes apretados y con una mirada que me daba mas miedo que la de mi papá cuando me iba a castgar: "vallase le digo, no hay tiempo, saque a su niño de aca!!!"....
Mi padre me seguia saludando con su mano libre, pero miraba al señor de verde, yo creo que se asustó mucho porque empezo a correr entre la gente hacia nosotros, miré a mi mamá y ella lo llamaba, pero mi papá se empezó a alejar porque la gente empujaba hacia el centro de la plaza, mi padre le hizo un par de señas a mi madre y se despidió de mi, con la mano, volteó su cabeza para salir por otro lado, pero ya no se pudo mover más por su propia intención sino que se movia como cuando fuimos a la playa y las olas lo empezaron a llevar un señor lo tuvo que sacar porque se queria tomar toda el agua del mar, según entendí.
Mi brazo casi se desprende cundo mi madre me haló, y corrimos y corrimos mucho, hasta que mis pies se despegaron del suelo, fuertes totes sonaron, como cuando son las 12 en año nuevo navidad, pero no habia luces, mi cabeza sobresale por los hombros de mi madre y veo como cada vez más a lo lejos el humo tapaba la plaza, la gente gritaba y mucha gente corria hacia mi, mientras que más hombres verdes corrian hacia allá, me asusto el ruido y los gritos eran demasiado y el humo me hacia llorar, se que mi mamá tambien lloró, cuando a la vuelta de una esquina, y en el umbral de una casa antigua, ella me volvió a poner en el piso, me tapó los oidos y empezó a llorar, en ese momento entendí, que no volveria a ver a mi padre, que los hombres de verde no eran buenos y que nada volveria a hacer igual, que ya era hombre....
CAPITULO II
Lo busqué, su sangre tenia que rodar por mis manos, ése hombre tenia que pagar por mi infancia, ese hombre tenia que pagar por mi adolescencia, ese hombre tenia que pagar por las lagrimas de mi madre, ese hombre tenia que pagar por los interminables años de persecución, cambiando de ciudad, de nombre, de residencia.
Nada en el mundo me haría retroceder, busque amigos de amigos que me dieran razón de él pero es dificil encontrar a un razo.
Unas personas me dijeron que ellos me podian ayudar que me iban a explicar como se hacia, que por la plata no me preocupara que por mi madre tampoco que ellos la cuaidaban, me encontraron y los seguí, busque por varios meses, de verdad sabian lo que hacian, mucha gente les ayuda y otros no tanto, a los que ayudaban se les daba algo, a los que no, pues no, pero se pasaba el reporte igual nunca más los volvia a ver.
Eran las tres de la tarde, el comandante fue a mi puesto, donde estaba almorzando y me dijo, "le tengo un regalo...", sin terminar me paré de la mesa, pense que era lo que habia buscado por casi 10 años, cuando entré al cuarto, un hombre de corbata estaba sentado en la silla de preguntas, atado de pies y manos, con los ojos bendados como era la costumbre, temblaba, y sudaba, no tenia zapatos ni medias, lo reconocí de inmediato por una cicatriz que tenia en su mano. "Q'hubo Miguelito..." le dije, era una rata como se le llamaba, porque rondaba las casas de los reclutados o sus familias hasta que caian, a veces incluso hasta se metian con las familias para hacer que vinieran, ocacionalmente funcionaba, esta rata era especial, sabia que yo estaba buscando algo hace rato y el mismo después de varias horas me ayudó.
Años despues después de tanto buscar encontré al hombre de verde, vivia en un pueblo caliente, cargaba materiales para una cementera y era muy querido, ya no era de los de verde, habia vuelto con su familia.
Pasaron horas, el hombre lloraba, sudaba, antes de que el tambor sonara le pregunté lo que siempre habia querido preguntarle:
- Se arrepiente?. "Si, mucho, me arrepiento de haber estado allí, me retire apenas pude, no era lo que queria hacer, yo no queria matar gente porque sí y ver correr niños por la calle con sus madres corriendo de mi...."
- Por que lo hizo?. "Mi sargento me lo ordeno, y a él mi capitan y a él mi teniente, y a él mi coronel y quien sabe quien más...., no fue nada personal, por mi nunca lo hubiera hecho, fueron oredenes, se lo juro fueron ordenes..."
CAPITULO III
"Esa tarde el viento golpeaba mi rostro y la brisa astillaba mis ojos...".
"Que pasó, diganos eso y ya...".
Pero es cierto, era una tarde tal y como la de aquel día en la plaza cuando entramos a la casa del Cabo Cantor, acababa de llegar y apenas si habia descargado las llaves cuando entramos ocho a la casa, el último cerró la puerta, las tres mujeres, su esposa y sus dos hijas, se encerraron en el cuarto inmediatamente, pero mis hombres tumbaron la puerta de una sola patada, su gritos se escucharon por varios minutos, sus gemidos se refundian entre las risas de mis hombres hasta que todo se selló con tres tiros. todo se quedó en silencio.
El pelado, tenía 5 o 6, veia a su papá de rodillas con la cabeza abajo llorando...
"Ya no soy tan pelado...".
Si no es tan pelado, pero yo nunca deje de serlo, esa historia de pelado marco mi vida para siempre.
"Porque lo hizo?"
Solo cumplia ordenes, son las ordenes....
"Mi papá también cumplia ordenes....., sabe quue es lo peor, que el desobedeció solo una orden en su vida, por eso está usted hoy aquí y por esa misma desobediencia el está muerto..."
Como así!!!... Si ud. tiene razon, ese hombre me salvó la vida, si no fuera por él estaria murto... pero tal vez preferiria estar muerto...
"Para eso estoy aqui, es la razon de que usted no me halla matado cuando tuvó la oportunidad... poner las cosas al derecho, dejar todo en equilibrio"
No creame que nunca más habrá equilibrio.
Y UN TRUENO SELLA EL SILENCIO DE LA HABITACIÓN.
FIN
Aldemar/07

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