ORDENES
CAPITULO I
Se acercaba la noche, el viento de la tarde se estrellaba contra mi rostro y su astillante brisa me hacia parpedear cada vez más rapido, mi madre me apretaba las manos fuertemente para asegurarse que no me perdiera en la multitud, la sensacióon asfixinte causada por el poco espacio entre cuerpo y cuerpo, que habia sentido toda la mañana durante la larga procesión hacia la plaza se habia disipado después del almuerzo, ya que la masa no permitió que siguieramos avanzando. Un hombre grande vestido de verde venia avanzando a empujones dentro de la gente que rodeaba la plaza, veia a mi padre, con su puño levantado gritando aireado lo mismo que los demás gritaban, siempre me pregunté como podían siempre gritar lo mismo si no se conocian, supongo que en medio de todo alguién les decia que gritar, ahora que lo pienso siempre hay alguien que sabe que gritar....

Mi padre me descubrió entre la gente y el hombre de verde dijo fuerte a mi madre mientras la tomaba del brazo y me miraba fijamente a los ojos, para que todos los que estabamos al rededor escucharamos, pero en especial ella y yo, "Señora, vallase de aca, esto se va a poner feo", mi madre se molesto vi en su ojo esa misma ira que le vi cuando supo que mi padre habia salido tarde en la noche a comprar cigarrillos y se lo habia fumado todos por fuera, porque llegó hasta la mañana siguientes, esa misma ira que le vi, cuando el dolor de oido me atormetaba y la señora del hospital no la dejaba pasar porque no le entregaba unos papel, que según mi mámi todo lo que valian era mierda, pero para los demás si eran muy importantes, recuerdo que ese día la vi tan triste que lloré más que por el dolor, por enfermarme justo cuando no habia mierda para hacer papeles.

Ese fuego se fuerza en su boca cuando ella gritó "que me quiere decir Hijieputa...", el hombre de verde se acercó a su rostro, la miró a los ojos y le dijo con los dientes apretados y con una mirada que me daba mas miedo que la de mi papá cuando me iba a castgar: "vallase le digo, no hay tiempo, saque a su niño de aca!!!"....
Mi padre me seguia saludando con su mano libre, pero miraba al señor de verde, yo creo que se asustó mucho porque empezo a correr entre la gente hacia nosotros, miré a mi mamá y ella lo llamaba, pero mi papá se empezó a alejar porque la gente empujaba hacia el centro de la plaza, mi padre le hizo un par de señas a mi madre y se despidió de mi, con la mano, volteó su cabeza para salir por otro lado, pero ya no se pudo mover más por su propia intención sino que se movia como cuando fuimos a la playa y las olas lo empezaron a llevar un señor lo tuvo que sacar porque se queria tomar toda el agua del mar, según entendí.
Mi brazo casi se desprende cundo mi madre me haló, y corrimos y corrimos mucho, hasta que mis pies se despegaron del suelo, fuertes totes sonaron, como cuando son las 12 en año nuevo navidad, pero no habia luces, mi cabeza sobresale por los hombros de mi madre y veo como cada vez más a lo lejos el humo tapaba la plaza, la gente gritaba y mucha gente corria hacia mi, mientras que más hombres verdes corrian hacia allá, me asusto el ruido y los gritos eran demasiado y el humo me hacia llorar, se que mi mamá tambien lloró, cuando a la vuelta de una esquina, y en el umbral de una casa antigua, ella me volvió a poner en el piso, me tapó los oidos y empezó a llorar, en ese momento entendí, que no volveria a ver a mi padre, que los hombres de verde no eran buenos y que nada volveria a hacer igual, que ya era hombre....
CAPITULO II
Lo busqué, su sangre tenia que rodar por mis manos, ése hombre tenia que pagar por mi infancia, ese hombre tenia que pagar por mi adolescencia, ese hombre tenia que pagar por las lagrimas de mi madre, ese hombre tenia que pagar por los interminables años de persecución, cambiando de ciudad, de nombre, de residencia.
Nada en el mundo me haría retroceder, busque amigos de amigos que me dieran razón de él pero es dificil encontrar a un razo.
Unas personas me dijeron que ellos me podian ayudar que me iban a explicar como se hacia, que por la plata no me preocupara que por mi madre tampoco que ellos la cuaidaban, me encontraron y los seguí, busque por varios meses, de verdad sabian lo que hacian, mucha gente les ayuda y otros no tanto, a los que ayudaban se les daba algo, a los que no, pues no, pero se pasaba el reporte igual nunca más los volvia a ver.
Eran las tres de la tarde, el comandante fue a mi puesto, donde estaba almorzando y me dijo, "le tengo un regalo...", sin terminar me paré de la mesa, pense que era lo que habia buscado por casi 10 años, cuando entré al cuarto, un hombre de corbata estaba sentado en la silla de preguntas, atado de pies y manos, con los ojos bendados como era la costumbre, temblaba, y sudaba, no tenia zapatos ni medias, lo reconocí de inmediato por una cicatriz que tenia en su mano. "Q'hubo Miguelito..." le dije, era una rata como se le llamaba, porque rondaba las casas de los reclutados o sus familias hasta que caian, a veces incluso hasta se metian con las familias para hacer que vinieran, ocacionalmente funcionaba, esta rata era especial, sabia que yo estaba buscando algo hace rato y el mismo después de varias horas me ayudó.
Años despues después de tanto buscar encontré al hombre de verde, vivia en un pueblo caliente, cargaba materiales para una cementera y era muy querido, ya no era de los de verde, habia vuelto con su familia.
Pasaron horas, el hombre lloraba, sudaba, antes de que el tambor sonara le pregunté lo que siempre habia querido preguntarle:
- Se arrepiente?. "Si, mucho, me arrepiento de haber estado allí, me retire apenas pude, no era lo que queria hacer, yo no queria matar gente porque sí y ver correr niños por la calle con sus madres corriendo de mi...."
- Por que lo hizo?. "Mi sargento me lo ordeno, y a él mi capitan y a él mi teniente, y a él mi coronel y quien sabe quien más...., no fue nada personal, por mi nunca lo hubiera hecho, fueron oredenes, se lo juro fueron ordenes..."
CAPITULO III
"Esa tarde el viento golpeaba mi rostro y la brisa astillaba mis ojos...".
"Que pasó, diganos eso y ya...".
Pero es cierto, era una tarde tal y como la de aquel día en la plaza cuando entramos a la casa del Cabo Cantor, acababa de llegar y apenas si habia descargado las llaves cuando entramos ocho a la casa, el último cerró la puerta, las tres mujeres, su esposa y sus dos hijas, se encerraron en el cuarto inmediatamente, pero mis hombres tumbaron la puerta de una sola patada, su gritos se escucharon por varios minutos, sus gemidos se refundian entre las risas de mis hombres hasta que todo se selló con tres tiros. todo se quedó en silencio.
El pelado, tenía 5 o 6, veia a su papá de rodillas con la cabeza abajo llorando...
"Ya no soy tan pelado...".
Si no es tan pelado, pero yo nunca deje de serlo, esa historia de pelado marco mi vida para siempre.
"Porque lo hizo?"
Solo cumplia ordenes, son las ordenes....
"Mi papá también cumplia ordenes....., sabe quue es lo peor, que el desobedeció solo una orden en su vida, por eso está usted hoy aquí y por esa misma desobediencia el está muerto..."
Como así!!!... Si ud. tiene razon, ese hombre me salvó la vida, si no fuera por él estaria murto... pero tal vez preferiria estar muerto...
"Para eso estoy aqui, es la razon de que usted no me halla matado cuando tuvó la oportunidad... poner las cosas al derecho, dejar todo en equilibrio"
No creame que nunca más habrá equilibrio.
Y UN TRUENO SELLA EL SILENCIO DE LA HABITACIÓN.
FIN
Aldemar/07