CAPITULO I

El frío es tormentoso,
En esta ciudad las calles oscuras suelen ser malas anfitrionas.
El fuerte asco que siento trata de estrujar los músculos que rodean mi estómago.
Resisto...
Al fin mis ojos se humedecen y su gemido retumba en mi cabeza como el eco de un taladro que sin piedad quiebra el alma.
Camino cada vez más rápido,
Tratando de huir como quien quiere huir del fuego del volcán.
Pero no puedo huir de la flama del rencor.

CAPITULO II

Rápidamente he recorrido algo más de seis cuadras.
Mi respiración es una fuerte nebulosa blanca.
El ventanal inadvertido de una pequeña esquinera,
detiene mi hombro, mientras que mi cuerpo desbocado,
desobedece desprevenido.

CAPITULO IV

Mi pensamiento se contrae,
Los lazos de la curiosidad me obligan a mirar.
Es una sola contra varios de ellos.
Es su indefensión.
Es su instinto.
Es mi ira.

CAPITULO V

No hay miedo, solo ira.
No hay testigos, solo actores.
No hay tiempo, solo hechos.
No hay un arma, solo yo.

CAPITULO VI

Combato incesante.
Me bato en la debilidad de la desventaja.
Me bato en la fuerza del que no quiere vivir.
Esa noche habría mucha sangre...
Pero nunca más será solo mía.

CAPÍTULO VII

Su brillo salto en el límite de la vista.
Mi brazo se puso al límite de su vientre.
Mi pierna hace torque.
Mi mano toma su fuerza.
y con ella misma acabo con su miserable vida.

CAPÍTULO VIII

Su pie en mi rostro,
el dolor de sus nudillos en mis ojos,
sabe a sangre la saliva.
Ya no siento sino el piso,
Quiero descansar,
A que horas todo terminará?
Y, ¿ella como está?
¿ella o ella?

CAPÍTULO IX

Un grito rompe la indiferencia,
Una llamada quebró la estupidez popular,
Escucho voces,
Gritos,
"¡está muerto!"

CAPITULO X

¿Qué pasó?
Que descanso.
Me duele al respirar.
No me puedo mover.
¿Qué esfuerzo habré echó?
Quiero dormir...

CAPITULO XI

Los sonidos se atenuan,
Y se mezclan con los recuerdos,
Mis piernas yacen inermes
Mis brazos estirados en el pavimento,
Descifran mi destino.

CAPITULO XII

Ahora entiendo todo,
El tiempo se acaba,
La tranquilidad se ha ido
Me desespera el futuro.
Me sobrecoge lo inevitable.

CAPITULO XIII

Escucho ruidos,
Gritos, gemidos y más gemidos.
La desgracia me atormenta.
Pierdo, de nuevo pierdo
Y esta vez para siempre.

CAPITULO XIV

No puede ser,
Cómo mi último recuerdo,
Es su piel?
Es su aroma?
Es ella?

CAPITULO XV

Miserable yo,
Menos que un hombre,
Menos que nada.
Bulto sangriento y traicionado.

CAPITULO XVI

Es una lagrima?
Mis parpados se empapan?
Pero no siento temor de morir,
Todo está consumado...
Nunca más ella...
Solo una vez más...
Solo verla una vez más...
... adios...

Aldemar/2008