Una lagrima deliza tímda sobre mi nariz.
Lentamente se desprende de mi piel
y, como si estuviera tratando de huir
se aleja a toda prisa.

su fina forma desaparece en el infinito...
en el infinito de mis sentimientos,
en el infinito de mi dolor.

un vacio insoportable,
una presión insuperable,
mi cuerpo pide aire,
no quiero,
pero él me vence.
Una bocanada de ira llena mi boca,
Y entra desesperada por mi voluntad.
Mi boca se hace agua,
Y mis demonios envisten sin compasión,
Tan fuerte contra mi pecho como contra mi mente.

Ohh!! Esta daga tiene nombre,
Al fondo de la sombra de mi ceguera ella se revela,
Ella no es su dueña,
No me interesa que venga por la que me mata,

¿No viene a salvarme?
No es su compasión lo que quiero
¿No viene a ayudarme?
No es su lastima lo que merezco
Entonces...
¿Por qué viene?
¿Qué quiere donde nadie ha preguntado?
¿Es acaso el aroma de la muerte lenta del desamor lo que la enloquece?
¿o el agradable sabor del infortunio ajeno lo que la convida?

¿Por Mi?
¿Soy yo la razón de tu voluntad?
Pero hoy solo soy el recuerdo de un tiempo feliz,
El pasado,
el vestigio nostálgico de una historia escrita en pergaminos,
rodada en aceite,
que yace hoy en la peor de las letrinas,
que soy yo hoy sino aquel ser indomable,
el animal, el error cometido,
la traición estimada,
la vergüenza propia?

Soy vulnerable,
tus palabras me convencen,
pero temo seguir,
confiar en ti..
confiar en mi...
confiar en ella...
es lo mismo...

Resentir el pasado,
es inevitable,
sobrevivirlo,
debilidad,
aprenderlo,
mi fortaleza.

Sus ojos destellán,
Me acaparan,
Mientras su boca se mueve imprudente.

Cuanta verdad,
Cuanta razón,
Cuanto dolor,
Cuanto por venir,

¿Qué sería de mi,
si la pena no me hubiera maltratado antes?
Si el amargo sabor de la derrota,
¿de no haber mordido la tierra antes?
Mañana será diferente...

Estoy seguro que nunca más lo vuelvo a sentir...
Pronto será libre de nuevo.

Aldemar/2008